¿A qué autor o libro corresponden estas ideas?“El más sublime don que de todas cuantas riquezas existen dan los dioses al hombre es la prudencia [Hemón] (…) El peor mal del hombre es la irreflexión” (mensajero de Creonte)
Question
¿A qué autor o libro corresponden estas ideas?“El más sublime don que de todas cuantas riquezas existen dan los dioses al hombre es la prudencia [Hemón] (…) El peor mal del hombre es la irreflexión” (mensajero de Creonte)
Solution
Estas ideas corresponden a la obra "Antígona" del autor griego Sófocles. Hemón y el mensajero de Creonte son personajes de esta tragedia.
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El concepto de pecado se manifiesta a través de toda la Biblia, y constituye la antítesis del amor redentor de Dios, el cual las Escrituras proponen como tesis principal. Pecado es aquel poder misterioso primordial que se opone por naturaleza a Dios y a su buena voluntad para con el hombre, así como también todo el conjunto de manifestaciones y consecuencias trágicas del mismo. Por consiguiente, existe un amplio vocabulario relacionado con el pecado. Además, como la naturaleza pecaminosa se manifiesta claramente en la historia, es elocuente el valor y la actualidad constantes de las porciones narrativas de la Biblia al respecto.6¿En qué contexto se ubica la narración referente al pecado?A) Social - literarioB) Religioso - políticoC) Filosófico – religiosoD) Sociocultural – humanísticoOmitidaReportar
Resumen del libro.b) Crítica constructiva (positiva y/o negativa) de lo aprendido en el libro.c) Tarea creativa, que es la más importante del trabajo y la más amplia. Consiste en la aplicación del contenido del libro y también del contenido de las clases a un tema que hayáis escogido vosotr@s como un tema cultural o artístico que os haya motivado donde podáis aplicar la inclusión, la igualdad y la diversidad.
¿Cuál es el sentimiento que transmite el poema 20? *1 puntoOpción 5La preocupación, por no tener seguridad del amor que sienteLa angustia, por no saber si su amor es correspondido.El tormento, por lo largo que se vuelve el olvido.El sufrimiento, por la pérdida de un gran amor
¿A qué género literario pertenece el texto? Identifique el libro y lapersona autora del fragmento seleccionado. ¿En qué periodoliterario del siglo XX cabe situar el texto y qué es lo más esencial quecaracteriza a este periodo? (5 líneas como máximo).b) ¿A qué se alude en el texto con la primera intervención delpersonaje de Ángel? (3 líneas como máximo).c) ¿A qué tipo de mujer de posguerra corresponde el personajefemenino? Caracterícelo en unas 6-7 líneas.d) ¿Qué tema (o temas) de la novelística de la persona autora apareceen este fragmento? Razone su respuesta en un máximo de 5-6 líneas.Fragmento IHabían echado a andar otra vez. Ángel se puso serio.—Mira, Gertru, eso ya lo hemos discutido muchas veces. No tenemos que volverlo a discutir.—No sé por qué.—Pues porque no. Está dicho. Para casarte conmigo, no necesitas saber latín y geometría; con que sepas ser unamujer de tu casa basta y sobra. Además, nos vamos a casarenseguida.Anduvieron un poco en silencio.—Cuántas veces tenemos que volver a lo mismo. Ya estabas convencida tú también.—Convencida no estaba —dijo Gertru con los ojos hacia el suelo.—Bueno, pues lo mismo da. Te he dicho que lo que más me molesta de una mujer es que seatestaruda, te lo hedicho. No lo resisto.Llegaron al portal de casa de ella. En el portal él le besó los ojos y le dijo que estaba muyguapa, que quitarael ceño, todo casi al oído. Ella se desprendió.—Bueno, me subo.—No, no te subas. Todavía no me has contado cómo era esa cocina que has ido a ver.—Muy bonita.—Dilo con una sonrisa, sin esa cara.—Muy bonita, preciosa, mañana te la dibujo.
En la peluqueríaHace muchos años que dejé de ir al peluquero; el más cercano se encuentra a cinco manzanas de aquí, lo que me resultaba bastante lejos incluso antes de romperse la barandilla de la escalera. El poco pelo que me crece puedo cortármelo yo mismo, y eso hago, quiero poder mirarme en el espejo sin deprimirme demasiado, también me corto siempre los pelos largos de la nariz.Pero en una ocasión, hace menos de un año, y por razones en las que no quiero entrar aquí, me sentía aún más solo que de costumbre, y se me ocurrió la idea de ir a cortarme el pelo, aunque no lo tenía nada largo. La verdad es que intenté convencerme de no ir, está demasiado lejos, me dije, tus piernas ya no valen para eso, te va a costar al menos tres cuartos de hora ir, y otro tanto volver. Pero de nada sirvió. ¿Y qué?, me contesté, tengo tiempo de sobra, es lo único que me sobra.De modo que me vestí y salí a la calle. No había exagerado, tardé mucho; jamás he oído hablar de nadie que ande tan despacio como yo, es una lata, habría preferido ser sordomudo. Porque ¿qué hay que merezca ser escuchado?, y ¿por qué hablar?, ¿quién escucha? y ¿hay algo más que decir? Sí, hay más que decir, pero ¿quién escucha?Por fin llegué. Abrí la puerta y entré. Ay, el mundo cambia. En la peluquería todo está cambiado. Solo el peluquero era el mismo. Lo saludé, pero no me reconoció. Me llevé una decepción, aunque, por supuesto, hice como si nada. No había ningún sitio libre. A tres personas las estaban afeitando o cortando el pelo, otras cuatro esperaban, y no quedaba ningún asiento libre. Estaba muy cansado, pero nadie se levantó, los que estaban esperando eran demasiado jóvenes, no sabían lo que es la vejez. De manera que me volví hacia la ventana y me puse a mirar la calle, haciendo como si fuera eso lo que quería, porque nadie debía sentir lástima por mí. Acepto la cortesía, pero la compasión pueden guardársela para los animales. A menudo, demasiado a menudo, bien es verdad que ya hace tiempo, aunque el mundo no se ha vuelto más humano, ¿no?, solía fijarme en que algunos jóvenes pasaban indiferentes por encima de personas desplomadas en la acera, mientras que cuando veían a un gato o un perro herido, sus corazones desbordaban compasión. “Pobre perrito”, decían o “Gatito, pobrecito, ¿está herido?” ¡Ay, sí, hay muchos amantes de los animales!Por suerte, no tuve que estar de pie más de cinco minutos, y fue un alivio poder sentarme. Pero nadie hablaba. Antes, en otros tiempos, el mundo, tanto el lejano como el cercano, se llevaba hasta el interior de la peluquería. Ahora reinaba el silencio, me había dado el paseo en vano, no había ya ningún mundo del que se deseara hablar. Así que al cabo de un rato me levanté y me marché. No tenía ningún sentido seguir allí. Mi pelo estaba lo suficientemente corto. Y así me ahorré unas coronas, seguro que me habría costado bastante. Y eché a andar los muchos miles de pasitos hasta casa. Ay, el mundo cambia, pensé. Y se extiende el silencio. Es hora ya de morirse.Kjell AskildsenTomado de: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/mini/en_la_peluqueria.htm8Podemos decir que una de las razones por las que el viejo no va a la peluquería esA) la distancia que hay entre su casa y la peluquería.B) que no tiene suficiente dinero para pagar un corte.C) porque no confía en el peluquero que trabaja allíD) que no se siente cómodo con su aspecto físico.Omitida
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